Nuestro anticuerpo está en el garaje

El 2020 será recordado por los deportistas como el año de la frenada en seco. Nunca antes el deporte había sufrido tal retroceso tras una tendencia al alza de más de una década.

El deporte “pro” hace años que influye en el PIB nacional. El deporte popular, se ha ganado a pulso una trascendencia social y económica que no pasa desapercibida para autoridades, locales o generales. Pocos hábitos resultan, de manera conjunta, tan rentables económica, política y sanitariamente.

 Desde las altas esferas, se estima en cifras cercanas a los 500 millones anuales de gasto en sanidad, si toda la corriente de nuevos deportistas que descubren el deporte en la última década abandona el deporte y vuelve al sedentarismo.

Parece kafkiano, pero  la sanidad es ahora la que para todo. Frenan en seco las pruebas, tanto las grandes cicloturistas o Granfondo como las maratones y carreras populares. Frena en seco hasta el deporte profesional que, en el caso del ciclismo, libró por los pelos las grandes competiciones y estas, indirectamente, salvaron de la quema también a las grandes escuadras. La sombra de la quiebra acechaba en todo el ciclismo profesional con presupuestos dificilmente viables con un año en blanco.

Pero los caminos del deporte son inescrutables y, como en anteriores crisis, el deporte popular se fortalece a si mismo en tiempos difíciles. La  mente busca una salida a una situación difícil y esa salida suele ser, en la mayoría de los casos, en forma deporte y en forma de bici más que en ninguna otra modalidad.

Nunca tanta bici (buena, mala, vieja oxidada de desván…) se vió por las carreteras y los caminos.. Nunca antes las tiendas de bicis se quedaron sin stock en apenas un mes. A día de hoy no hay fábrica que no doble turnos de producción y, aún así, faltan bicis incluso para el presente 2021.

Esta realidad reafirma mi convencimiento de que el deporte popular volverá,  volverá con rotundidad a ocupar un espacio social cada vez más grande. Porque una población más activa y sana afrontaría esta situación pandémica mucho  más preparada, mucho más “armada”…

El 2021 no pudo arrancar peor en lo sanitario. En lo deportivo, empiezan ya los aplazamientos en las pruebas (mala señal). Pero todos miramos al verano con esperanza porque, quien más quien menos confía poco a poco en la ciencia. Esperamos los meses de buen tiempo con la esperanza del resarcimiento, de compensar con creces todo lo que no disfrutamos en el 2020. El día que esto acabe correremos todas las carreras que no corrimos, subiremos dos puertos por cada puerto que no subimos y prepararemos las grandes pruebas con más ganas que nunca…

 Los ciclistas, tenemos nuestro anticuerpo especial que inmuniza cada vez a más población, la bici.

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